Cómo hacer una factura correctamente en España y evitar errores

7 de junio de 2026

Guía para corregir errores en facturas: cuándo y cómo rectificar, anular o subsanar. Aprende cómo hacer una factura correcta.

Índice

Una factura mal hecha puede retrasar un cobro, impedir la deducción del IVA o complicar una revisión de la Agencia Tributaria. La duda sobre cómo hacer una factura se resuelve siguiendo un orden sencillo: identificar correctamente a las partes, describir la operación, calcular los impuestos y conservar el documento con sus justificantes.

La factura correcta se construye con datos, impuestos y trazabilidad

  • Datos obligatorios: número, fecha, emisor, cliente, NIF, domicilio y descripción del servicio o producto.
  • IVA: aplica el tipo correspondiente, normalmente el 21 %, y muestra la base imponible y la cuota por separado.
  • IRPF: algunos profesionales deben practicar una retención del 15 % o del 7 % en determinados casos.
  • Factura simplificada: suele utilizarse para operaciones de hasta 400 euros IVA incluido, con excepciones autorizadas.
  • Conservación: guarda facturas emitidas y recibidas, junto con contratos y justificantes de pago, durante el plazo fiscal aplicable.

Qué debe incluir una factura comercial en España

Antes de abrir una plantilla, preparo la factura con la información que permite responder a tres preguntas: quién vende, qué se vende y cuánto impuesto corresponde. Si falta uno de esos bloques, el documento puede parecer profesional y seguir siendo insuficiente desde el punto de vista fiscal.

Una factura completa debe incluir los siguientes elementos:

  • Número y serie con una numeración correlativa. Puedes utilizar series diferentes para distintas actividades, establecimientos o facturas rectificativas.
  • Fecha de expedición y, si no coincide, fecha en la que se realizó la operación o se recibió el pago anticipado.
  • Datos del emisor, incluidos nombre o razón social, NIF y domicilio fiscal.
  • Datos del cliente, con nombre o razón social, NIF y domicilio cuando proceda.
  • Descripción suficiente de los bienes entregados o servicios prestados, incluyendo unidades, horas, precio unitario y descuentos.
  • Base imponible, tipo de IVA aplicado y cuota de IVA.
  • Importe total que debe pagar el cliente.
Cuando existe una circunstancia especial, también debe aparecer reflejada. Por ejemplo, una factura exenta debe indicar el motivo legal de la exención, y una operación con inversión del sujeto pasivo debe incluir esa mención. No conviene copiar frases legales al azar: la indicación debe corresponder realmente a la operación.

El método de pago, el número de cuenta y la fecha de vencimiento no siempre forman parte del contenido fiscal obligatorio, pero yo los incluyo casi siempre. Una factura con vencimiento claro reduce discusiones y facilita reclamar un impago.

Cómo elaborar la factura paso a paso

La manera más segura de trabajar es seguir siempre el mismo recorrido. Así se reducen los errores de numeración y se evita calcular el IVA sobre una cantidad equivocada.

1. Identifica al emisor y al cliente

Comprueba el NIF, el nombre legal y el domicilio fiscal. El nombre comercial puede aparecer, pero no sustituye a la identidad fiscal. En operaciones con empresas de otros países de la Unión Europea, verifica también el NIF-IVA y conserva la prueba de la consulta.

2. Asigna número y fecha

Utiliza una secuencia sin saltos injustificados, por ejemplo, F-2026-001, F-2026-002 y F-2026-003. Si aparece un error después de emitir una factura, no conviene borrarla: lo habitual es emitir una factura rectificativa que identifique el documento corregido.

3. Describe la operación

“Servicios de consultoría” puede ser demasiado genérico. Es mejor indicar, por ejemplo, “consultoría de marketing digital correspondiente a 12 horas de trabajo en febrero”. La descripción debe permitir relacionar la factura con el presupuesto, contrato o entrega realizada.

4. Calcula la base imponible

La base imponible es el importe antes de impuestos. Si vendes tres unidades a 200 euros y aplicas un descuento de 50 euros, la base será de 550 euros, no de 600. Los descuentos aplicados antes de calcular el IVA deben quedar identificados.

5. Añade el IVA y, si corresponde, la retención

Se aplica el tipo de IVA que corresponda al producto o servicio, no el que resulte más cómodo. En España, los tipos habituales son el 21 %, 10 % y 4 %, aunque también existen operaciones exentas o no sujetas.

La retención de IRPF funciona de otra manera. En una factura profesional dirigida a una empresa o a otro autónomo, el cliente puede tener que retener un porcentaje e ingresarlo posteriormente en Hacienda. La retención no reduce la base imponible, sino que se resta al final del cálculo.

Lee también: Factura REBU y cálculo del IVA sobre el margen

6. Revisa el total y guarda el documento

Antes de enviarla, reviso cuatro cifras: base, IVA, retención y total. Después guardo el PDF junto con el presupuesto, el contrato y la prueba de entrega o aceptación, porque la factura aislada no siempre demuestra que la operación se realizó.

IVA e IRPF sin confusiones

El IVA que aparece en la factura no es un ingreso ordinario del autónomo. Se cobra al cliente y, salvo compensaciones o deducciones, se liquida posteriormente con Hacienda. Por eso separar el IVA en una cuenta o reserva financiera suele ser una decisión práctica mucho más sensata que gastarlo como si fuera margen.

Concepto Cálculo sobre 1.000 € Importe
Base imponible Importe del servicio 1.000 €
IVA general 1.000 € × 21 % 210 €
Retención IRPF del 15 % 1.000 € × 15 % -150 €
Total a pagar 1.000 € + 210 € - 150 € 1.060 €

Este ejemplo corresponde a un servicio profesional en el que procede la retención. Si el cliente es un particular que contrata el servicio para uso privado, normalmente no se practica esa retención y el total sería de 1.210 euros. La situación concreta depende de la actividad, del cliente y del régimen fiscal del profesional.

La retención general de actividades profesionales suele ser del 15 %. Quienes comienzan su actividad profesional pueden aplicar el 7 % durante el año de inicio y los dos siguientes si cumplen las condiciones exigidas. No todos los autónomos deben incluir IRPF: por ejemplo, una venta de mercancías no se trata igual que un servicio profesional.

El IVA tampoco se aplica de forma automática a todo. Hay actividades exentas, operaciones no sujetas y regímenes especiales. Si una operación está exenta, la factura debe indicar la causa, porque escribir simplemente “sin IVA” no explica por qué no se ha repercutido el impuesto.

Factura completa, simplificada o rectificativa

No todas las operaciones necesitan el mismo documento. Elegir bien el tipo de factura evita tanto pedir datos innecesarios como emitir un documento que el cliente no podrá utilizar para deducir el IVA.

Tipo Cuándo se utiliza Qué debes vigilar
Factura completa Operaciones habituales entre empresas, profesionales o clientes que necesitan justificar la deducción del IVA. Debe incluir todos los datos fiscales y el desglose de impuestos.
Factura simplificada En general, operaciones de hasta 400 € IVA incluido y ciertos sectores autorizados hasta 3.000 €. Para deducir el IVA pueden ser necesarios datos adicionales del destinatario.
Factura rectificativa Cuando hay un error, devolución, modificación de la base o incumplimiento de algún requisito. Debe identificar la factura original y explicar la rectificación.

La factura simplificada es útil para ventas directas y pequeños servicios, pero no siempre es la mejor opción. Si el cliente es una empresa y necesita justificar un gasto, normalmente preferirá una factura completa con su NIF.

También conviene distinguir una factura de una factura proforma. La proforma sirve como propuesta o documento previo al cobro, pero no sustituye a una factura fiscal ni acredita por sí sola el IVA repercutido.

Plantilla práctica de una factura

Una estructura sencilla puede quedar así. La presentación visual importa menos que la exactitud de los datos, aunque una plantilla limpia ayuda a que el cliente encuentre rápidamente el importe y la fecha de pago.

Campo Ejemplo
Emisor Laura Martín Diseño, NIF 12345678A, domicilio fiscal en Madrid
Cliente Empresa Ejemplo, S. L., NIF B12345678, domicilio fiscal en Valencia
Factura F-2026-014, expedida el 10 de marzo de 2026
Concepto Diseño de identidad visual y manual de marca
Base imponible 800 €
IVA 21 % 168 €
IRPF 15 % -120 €
Total 848 €

En este ejemplo, el importe final no coincide con la base más el IVA porque se ha aplicado una retención profesional. Si no correspondiera retención, el total sería de 968 euros. Ese pequeño contraste es útil para detectar uno de los errores más frecuentes: restar el IRPF dos veces o calcularlo sobre el IVA.

Puedes crear la factura con un procesador de textos, una hoja de cálculo o un programa especializado. Para pocas facturas, una plantilla bien controlada puede bastar; cuando hay muchas operaciones, clientes recurrentes o diferentes tipos de IVA, el software reduce errores y facilita la numeración, el archivo y los informes.

Qué hacer después de emitirla

Enviar la factura no termina el trabajo. Debes conservar una copia y poder demostrar cuándo se envió. Si el cliente es una empresa o un profesional, la expedición suele tener que realizarse antes del día 16 del mes siguiente al de la operación, con reglas específicas para determinadas operaciones intracomunitarias.

Las facturas pueden enviarse en papel o por medios electrónicos, siempre que se garantice su autenticidad, integridad y legibilidad. Un PDF enviado por correo puede ser práctico, pero no debes modificarlo después de enviarlo ni guardar varias versiones contradictorias.

Las facturas emitidas y recibidas deben conservarse durante el plazo fiscal correspondiente, que con carácter general se relaciona con el periodo de prescripción de cuatro años. En la práctica, contratos, libros contables o determinadas obligaciones mercantiles pueden exigir conservar documentación durante más tiempo.

El IVA declarado en las facturas se refleja normalmente en el modelo 303, presentado con periodicidad trimestral o mensual según el caso. Algunas empresas y profesionales deben presentar además el modelo 390, mientras que las retenciones de IRPF se relacionan con otros modelos, como el 130 o los modelos de retenciones, dependiendo del régimen y de la obligación concreta.

En 2026 también conviene revisar el programa de facturación que utilizas. Las normas sobre sistemas informáticos de facturación y los requisitos asociados a Veri*Factu tienen un calendario de adaptación específico que ha sufrido cambios. Si facturas con software, comprueba que el proveedor mantiene el sistema actualizado y que te informa de la fecha aplicable a tu tipo de contribuyente.

La revisión final que evita la mayoría de problemas

Antes de pulsar “enviar”, comprueba el NIF del cliente, la numeración, la fecha, el concepto, el tipo de IVA, la retención y el total. Después verifica que el importe coincide con el presupuesto y que el documento incluye las menciones especiales que correspondan.

Mi criterio es sencillo: una factura debe poder entenderla el cliente y defenderla el emisor meses después. Si describes bien la operación, separas los impuestos y conservas las pruebas relacionadas, tendrás un documento útil para cobrar, contabilizar y cumplir con Hacienda sin convertir cada factura en un problema administrativo.

Este artículo tiene un carácter exclusivamente informativo y educativo. El material se ha elaborado con el apoyo de modernas herramientas analíticas y lingüísticas (IA). Antes de tomar una decisión, consulte a un experto.

Preguntas frecuentes

Debe incluir número y serie correlativa, fecha de expedición, datos fiscales del emisor y del cliente, descripción suficiente de la operación, base imponible, tipo y cuota de IVA e importe total. También deben reflejarse las menciones especiales que correspondan, como una exención o la inversión del sujeto pasivo.

Con un IVA del 21 % y una retención de IRPF del 15 %, se añaden 210 euros de IVA y se restan 150 euros de retención, por lo que el total a pagar es de 1.060 euros. La retención se calcula sobre la base imponible, no sobre el IVA. En determinados casos de inicio de actividad puede aplicarse el 7 % si se cumplen las condiciones exigidas.

La factura simplificada suele utilizarse en operaciones de hasta 400 euros IVA incluido y, en ciertos sectores autorizados, hasta 3.000 euros. Si el cliente es una empresa o necesita justificar la deducción del IVA, normalmente conviene emitir una factura completa con sus datos fiscales y el desglose de impuestos.

No conviene borrar la factura original. Lo habitual es emitir una factura rectificativa que identifique el documento corregido y explique la rectificación. Debe conservarse junto con la factura original y la documentación relacionada con la operación.

Las facturas emitidas y recibidas deben conservarse durante el plazo fiscal aplicable, que con carácter general se relaciona con el periodo de prescripción de cuatro años. También es recomendable guardar contratos, presupuestos, pruebas de entrega y justificantes de pago, ya que la factura aislada no siempre acredita que la operación se realizó.

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Hugo Valladares

Hugo Valladares

Soy Hugo Valladares y mi trayectoria de 3 años en el ámbito de los trámites y el derecho en España me ha llevado a crear este espacio en oleksandr.es. Me fascina la complejidad del sistema legal español y mi objetivo es desglosarla para que sea accesible y comprensible para todos. Me dedico a investigar a fondo cada tema, contrastando fuentes y buscando la forma más clara de explicar procedimientos y normativas, siempre con la meta de ofrecer información útil, precisa y actualizada.

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